Al sur del Reino de Tisdoria encontramos una serie de islas conocidas como las Arin'vals; expresión Asari que se traduciría literalmente como "Las tierras de los Hijos". Estos terrenos comprenden la gran isla de Vanderlein, Alenor, la ciudad continental de Sulanar con sus dominios y la veintena de islas del archipiélago Lunorfel.
Como cabría esperar, estas regiones están fundamentalmente pobladas por Meiyari, los cuales se agrupan en clanes nómadas o seminómadas, aunque no es raro encontrar pequeñas comunidades Aldari establecidas mucho antes de la época del Genocidio Agreniense repartidas por todas las Arin'vals. Tampoco es sorprendente la existencia de un porcentaje considerable de Huyari, particularmente en Sulanar y Alenor.
Resulta particularmente curiosa la presencia en estas tierras de uno de los más conocidos clanes dracónidos, el clan Mhaar, el cual se estableció en el extremo noroccidental de Vanderlein tras la caída del Imperio de Kar Mohlan. Las relaciones del clan con la comunidad Meiyari de la isla (y del resto de los Arin'vals) es cordial y hasta se les concede un puesto de representación en la asamblea de los clanes.
La presencia de individuos de las demás razas domiantes en las Arin'vals es desdeñable, exceptuando el caso de Sulanar, donde los humanos, enanos y medianos constituyen algo más de un tercio de la población del enclave comercial.
En lo relativo a razas menos numerosas, encontramos algunos reductos de
gigantes de la escarcha y la tormenta, principalmente en las zonas
montañosas de Vanderlein. También existen algunas comunidades reducidas de sirénidos y sauriones, siendo estas últimas menos agresivas que las encontradas en otras regiones, como Balanasar.
Climatología
Como en todas las zonas más alejadas del centro del continente, el clima de la región es fresco, siendo comunes las nevadas y el granizo durante el invierno y buena parte de la primavera y el otoño. La humedad es particularmente abundante en las islas de Lunorfel, donde los bancos de niebla están a la orden del día.
Flora y fauna
Flora y fauna
La mayor parte del terreno está cubierto por bosques de robles y coníferas y no es difícil encontrar también arbustos peremnifolios como el acebo, cuidados por una buena cantidad de driadas. También hay numerosos ents, micónidos, brozas movedizas y mandrágoras.
La fauna incluye venados, ardillas, liratones, osos pardos, lobos, marmópeles, leones marinos, krakens y una enorme variedad de peces. Entre las bestias mágicas encontramos huargos, fuegos fatuos y unicornios.
Se sabe que varios dragones blancos y algunos azules tienen guaridas en la región y también hay algunos ejemplares de dragones argénteos en lo más profundo de los bosques de Alenor.
Economía y comercio
A consecuencia de las duras condiciones climatológicas de las islas y la tradición errante de los Meiyari, la agricultura está muy poco desarrollada, salvo en las orillas de los ríos de Vanderlen y, en menor medida, de Alenor. Las principales fuentes de alimentos son la creación mágica de comida, la caza, la pesca y la recolección.
Mención aparte merece Sulanar y sus alrededores, donde la influencia tisdórica desembocó en la deforestación de grandes extensiones boscosas para roturar campos de cultivo (cosa que no fue vista con buenos ojos por el Adalid Terenisul ni la asamblea de los clanes).
El comercio de las islas con el continente es escaso, no solo por la economía de autoabastecimiento imperante, sino por la escasa explotación de los recursos naturales de la región. Pese a los numerosos depósitos de crisolita que se encuentran sobre todo en las islas de Lunorfel, apenas se realizan extracciones si la necesidad de alimentos no obliga a conseguir dinero para comprar víveres, quedando así esta actividad relegada a los meses de invierno.
Para aquellos que pueden permitírselo, los Meiyari más habilidosos también elaboran extravagantes obras de artesanía en madera, desde armas y armaduras hasta mobiliario. Parcialmente en relación a esto, existe una reducida pero emergente industria naval en las islas occidentales, siendo los barcos allí construidos conocidos por su velocidad.
Tanto la entrada a las islas como el flujo comercial con el continente pasa íntegramente (o eso se dice) por Sulanar, siendo ésta ciudad lugar de paso obligado para cualquier comerciante. Además, la Universidad de Estudios Arcanotecnológicos atrae a una gran cantidad de ingenieros, sabios y curiosos adinerados, por lo que la información y el saber puede considerarse como una más de las mercancías que el enclave ofrece.
Gobierno y legislación
El territorio de las Arin'vals está repartido entre los 10 clanes Meiyari y el clan dracónido Mhaar. Las decisiones sobre la legislación, defensa y economía de la región son tomadas por el Adalid (un título similar al de rey) y ratificadas por la Asamblea de los clanes, formada por un representante de cada clan Meiyari, un representante del clan Mhaar y un representante de los Aldari que viven en las islas. Esta asamblea se reune, de base, una vez cada 5 años, o cuando el Adalid o cuatro clanes lo soliciten.
Los dracónidos disfrutan de una cierta autonomía de gobierno, ya que están concentrados en un extremo de la región y sus interacciones con el resto de habitantes de las Arin'vals es limitado.
Los Aldari que viven en las islas deben atenerse a las leyes del clan Meiyari en cuyos dominios habiten, aunque nunca han mostrado disconformidad con este aspecto. Al igual que los dracónidos, poseen un puesto de representación en la Asamblea de los clanes, pero en ambos casos se trata de puestos con poco poder decisivo, ya que en caso de empate en una votación, sus opiniones son consideradas de segunda categoría. Aun así, esto parece satisfacer a estas comunidades.
A efectos legales, los Huyari son considerados como individuos con la misma categoría que cualquier Meiyari, si bien en la práctica, los más conservadores los siguen mirando por encima del hombro como si constituyesen un cáncer para su sociedad. Afortunadamente, estos casos de racismo son cada vez menos frecuentes (al menos, en público).
Como siempre, Sulanar merece un punto aparte, dado lo particular de su situación geográfica: las leyes del lugar establecen que solo un "Ari" (traducido literalmente del Asari: "uno de los Hijos") puede gobernar el enclave. Durante muchas décadas, esto nunca generó mayor problema, pero el expansionismo de los Aldari de Centérea ha esgrimido el argumento de que dicho vocablo incluye no solo a los Meiyari y Huyari, sino también a los de su raza, y han ayudado a ascender en la escala de poder de la ciudad a tantos Aldari como han podido. Cómo se resolverá esta cuestión es algo que queda todavía por ver. Mientras tanto los Aldari como los enanos, humanos y medianos no tienen acceso a ningún cargo con poder legislativo o gubernamental.
Religión
La religión se vive intensamente en las Arin'vals, posiblemente porque la inmensa mayoría de la población comparte las mismas creencias y adora a las mismas deidades. El culto a Krisandiel, dios de los Meiyari, Aldari y Huyari, es el más arraigado en la región. Generalmente se lo adora en su aspecto femenino, de acuerdo a la tradición Meiyari, pero en las comunidades con presencia Aldari (quienes suelen presentar a la deidad como un varón) el culto es menos icónico, centrado más en la doctrina que en las formas.
También se rinde culto frecuente a Alysán y Luane, las diosas de la naturaleza y la libertad, respectivamente, pese a representar aspectos que también encarna Krisandiel. Ysel, diosa de la belleza y la alegría, tiene numerosos adoradores. Los nacimientos están rodeados de ritos dedicados a Naelí, mientras que en los funerales se entonan plegarias a Heranor y, aunque se entonen cánticos a Allente durante el verano pidiendo que este sea largo, son más quienes rezan a Osprei para que no cubra demasiado tiempo las islas con su gélido manto. También hay entre los Meiyari algunos ancianos radicales que hacen ofrendas a Crisalys por el rencor compartido que guardan al dios de la magia, Nilas, cuyo culto no tiene seguidores conocidos en la región, salvo en Sulanar.
Entre los dracónidos del clan Mhaar, el culto se reparte entre Allente el Radiante, Magnus el Protector y Zheon el Poderoso.
De un modo u otro, el culto a los dioses está siempre mezclado y entrelazado con la tradición druídica, de modo que el respeto a la naturaleza y al equilibrio universal impregnan todos los aspectos de la vida en las Arin'vals, contribuyendo más aún a mantener los hábitos nómadas.
Magia
Si hay algo verdaderamente característico de las Arin'vals, es la imposibilidad de emplear la magia arcana tradicional en ningún punto de su geografía, con la única excepción de la ciudad de Sulanar y sus terrenos dependientes. La magia divina y la druídica no se ven afectadas por este fenómeno, y tampoco la hechicería de sangre.
Aún a día de hoy la explicación de esto está envuelta en un halo de misterio, pues existen documentos escritos que afirman que lanzar conjuros arcanos era posible en esta región en el 300 D.A., pero la que tiene más lógica es que tras el Genocidio Agreniense, en el cual los Meiyari de Balanasar fueron brutalmente masacrados por los Magos Rojos de Agrenor, el Adalid Sulonmar pactase con los Tejedores de Caldera un modo de suprimir el flujo de energía mágica hacia sus dominios restantes. El cómo se logró esto es algo que nadie, salvo el Adalid, el Tejedor Supremo y sus sucesores conocen, si bien se rumorea sobre la existencia de un extraño artefacto responsable de este hecho.
Actualmente, se han desarrollado formas de lograr lanzar sortilegios arcanos sencillos por medio de dispositivos arcanotecnológicos, pero las autoridades Meiyari se cuidan mucho de que dichos artefactos logren llegar a sus costas sin permiso del mismísimo Adalid (cosa que, como es lógico, no es para nada frecuente).
La fauna incluye venados, ardillas, liratones, osos pardos, lobos, marmópeles, leones marinos, krakens y una enorme variedad de peces. Entre las bestias mágicas encontramos huargos, fuegos fatuos y unicornios.
Se sabe que varios dragones blancos y algunos azules tienen guaridas en la región y también hay algunos ejemplares de dragones argénteos en lo más profundo de los bosques de Alenor.
Economía y comercio
A consecuencia de las duras condiciones climatológicas de las islas y la tradición errante de los Meiyari, la agricultura está muy poco desarrollada, salvo en las orillas de los ríos de Vanderlen y, en menor medida, de Alenor. Las principales fuentes de alimentos son la creación mágica de comida, la caza, la pesca y la recolección.
Mención aparte merece Sulanar y sus alrededores, donde la influencia tisdórica desembocó en la deforestación de grandes extensiones boscosas para roturar campos de cultivo (cosa que no fue vista con buenos ojos por el Adalid Terenisul ni la asamblea de los clanes).
El comercio de las islas con el continente es escaso, no solo por la economía de autoabastecimiento imperante, sino por la escasa explotación de los recursos naturales de la región. Pese a los numerosos depósitos de crisolita que se encuentran sobre todo en las islas de Lunorfel, apenas se realizan extracciones si la necesidad de alimentos no obliga a conseguir dinero para comprar víveres, quedando así esta actividad relegada a los meses de invierno.
Para aquellos que pueden permitírselo, los Meiyari más habilidosos también elaboran extravagantes obras de artesanía en madera, desde armas y armaduras hasta mobiliario. Parcialmente en relación a esto, existe una reducida pero emergente industria naval en las islas occidentales, siendo los barcos allí construidos conocidos por su velocidad.
Tanto la entrada a las islas como el flujo comercial con el continente pasa íntegramente (o eso se dice) por Sulanar, siendo ésta ciudad lugar de paso obligado para cualquier comerciante. Además, la Universidad de Estudios Arcanotecnológicos atrae a una gran cantidad de ingenieros, sabios y curiosos adinerados, por lo que la información y el saber puede considerarse como una más de las mercancías que el enclave ofrece.
Gobierno y legislación
El territorio de las Arin'vals está repartido entre los 10 clanes Meiyari y el clan dracónido Mhaar. Las decisiones sobre la legislación, defensa y economía de la región son tomadas por el Adalid (un título similar al de rey) y ratificadas por la Asamblea de los clanes, formada por un representante de cada clan Meiyari, un representante del clan Mhaar y un representante de los Aldari que viven en las islas. Esta asamblea se reune, de base, una vez cada 5 años, o cuando el Adalid o cuatro clanes lo soliciten.
Los dracónidos disfrutan de una cierta autonomía de gobierno, ya que están concentrados en un extremo de la región y sus interacciones con el resto de habitantes de las Arin'vals es limitado.
Los Aldari que viven en las islas deben atenerse a las leyes del clan Meiyari en cuyos dominios habiten, aunque nunca han mostrado disconformidad con este aspecto. Al igual que los dracónidos, poseen un puesto de representación en la Asamblea de los clanes, pero en ambos casos se trata de puestos con poco poder decisivo, ya que en caso de empate en una votación, sus opiniones son consideradas de segunda categoría. Aun así, esto parece satisfacer a estas comunidades.
A efectos legales, los Huyari son considerados como individuos con la misma categoría que cualquier Meiyari, si bien en la práctica, los más conservadores los siguen mirando por encima del hombro como si constituyesen un cáncer para su sociedad. Afortunadamente, estos casos de racismo son cada vez menos frecuentes (al menos, en público).
Como siempre, Sulanar merece un punto aparte, dado lo particular de su situación geográfica: las leyes del lugar establecen que solo un "Ari" (traducido literalmente del Asari: "uno de los Hijos") puede gobernar el enclave. Durante muchas décadas, esto nunca generó mayor problema, pero el expansionismo de los Aldari de Centérea ha esgrimido el argumento de que dicho vocablo incluye no solo a los Meiyari y Huyari, sino también a los de su raza, y han ayudado a ascender en la escala de poder de la ciudad a tantos Aldari como han podido. Cómo se resolverá esta cuestión es algo que queda todavía por ver. Mientras tanto los Aldari como los enanos, humanos y medianos no tienen acceso a ningún cargo con poder legislativo o gubernamental.
Religión
La religión se vive intensamente en las Arin'vals, posiblemente porque la inmensa mayoría de la población comparte las mismas creencias y adora a las mismas deidades. El culto a Krisandiel, dios de los Meiyari, Aldari y Huyari, es el más arraigado en la región. Generalmente se lo adora en su aspecto femenino, de acuerdo a la tradición Meiyari, pero en las comunidades con presencia Aldari (quienes suelen presentar a la deidad como un varón) el culto es menos icónico, centrado más en la doctrina que en las formas.
También se rinde culto frecuente a Alysán y Luane, las diosas de la naturaleza y la libertad, respectivamente, pese a representar aspectos que también encarna Krisandiel. Ysel, diosa de la belleza y la alegría, tiene numerosos adoradores. Los nacimientos están rodeados de ritos dedicados a Naelí, mientras que en los funerales se entonan plegarias a Heranor y, aunque se entonen cánticos a Allente durante el verano pidiendo que este sea largo, son más quienes rezan a Osprei para que no cubra demasiado tiempo las islas con su gélido manto. También hay entre los Meiyari algunos ancianos radicales que hacen ofrendas a Crisalys por el rencor compartido que guardan al dios de la magia, Nilas, cuyo culto no tiene seguidores conocidos en la región, salvo en Sulanar.
Entre los dracónidos del clan Mhaar, el culto se reparte entre Allente el Radiante, Magnus el Protector y Zheon el Poderoso.
De un modo u otro, el culto a los dioses está siempre mezclado y entrelazado con la tradición druídica, de modo que el respeto a la naturaleza y al equilibrio universal impregnan todos los aspectos de la vida en las Arin'vals, contribuyendo más aún a mantener los hábitos nómadas.
Magia
Si hay algo verdaderamente característico de las Arin'vals, es la imposibilidad de emplear la magia arcana tradicional en ningún punto de su geografía, con la única excepción de la ciudad de Sulanar y sus terrenos dependientes. La magia divina y la druídica no se ven afectadas por este fenómeno, y tampoco la hechicería de sangre.
Aún a día de hoy la explicación de esto está envuelta en un halo de misterio, pues existen documentos escritos que afirman que lanzar conjuros arcanos era posible en esta región en el 300 D.A., pero la que tiene más lógica es que tras el Genocidio Agreniense, en el cual los Meiyari de Balanasar fueron brutalmente masacrados por los Magos Rojos de Agrenor, el Adalid Sulonmar pactase con los Tejedores de Caldera un modo de suprimir el flujo de energía mágica hacia sus dominios restantes. El cómo se logró esto es algo que nadie, salvo el Adalid, el Tejedor Supremo y sus sucesores conocen, si bien se rumorea sobre la existencia de un extraño artefacto responsable de este hecho.
Actualmente, se han desarrollado formas de lograr lanzar sortilegios arcanos sencillos por medio de dispositivos arcanotecnológicos, pero las autoridades Meiyari se cuidan mucho de que dichos artefactos logren llegar a sus costas sin permiso del mismísimo Adalid (cosa que, como es lógico, no es para nada frecuente).
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